Es fundamental para determinar la responsabilidad del doctor demandado establecer si se realizó un seguimiento correcto de la enfermedad del paciente

Un perito especialista puede salvar una demanda contra un médico

Para determinar si existió mala praxis, el informe pericial es esencial, con casos de informes contradictorios y datos provenientes de distintas fuentes

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Cuando un médico es demandado puede parecerle que el mundo se le viene encima. No tiene por qué. El médico tiene que saber lo importante que son varios elementos a la hora de afrontar un juicio. En este tipo de demandas, podemos destacar dos elementos principales: el buen hacer del abogado y la importancia de los informes periciales. Un informe pericial idóneo debe estar realizado por un experto en la especialidad y es esencial para demostrar las responsabilidad en caso de mala praxis o negligencias. En este caso, se demuestra cómo un buen informe pericial ayuda a demostrar la correcta actuación del facultativo.

Recientemente en España un urólogo fue demandado por los familiares de un paciente que había fallecido. La familia presentó una demanda solicitando una indemnización de 150.000 euros por daños y perjuicios sufridos por la praxis del médico que dirigió el tratamiento. La cuantía pretendida por los parientes del paciente se fijó conforme al baremo de accidentes de 2014. La nueva modificación de este baremo en el último año hubiera supuesto una valoración de 450.000 euros, un incremento tres veces mayor sin ninguna diferencia en las circunstancias del suceso.

Los demandantes alegaron que el facultativo no se ajustó a los protocolos médicos. La familia fundamentó su pretensión en que en ninguna de las 12 ocasiones en las que el paciente acudió a la consulta del demandado el médico solicitó una cistoscopia para examinar la evolución del tumor diagnosticado. Esta prueba es esencial para detectar una posible recidiva o reaparición del tumor extirpado, además de su correcta clasificación y tratamiento.

La reclamación exponía que a consecuencia de la omisión de esta prueba se detectó la recidiva del tumor casi dos años después de la primera cirugía. En ese momento el tumor era infiltrante y con pronóstico mucho más grave que el inicial. El escrito de la demanda afirmaba que una vez detectada la reaparición del tumor tampoco se le practicó el tratamiento adecuado, ya que la quimioterapia indicada para impedir el desarrollo del tumor extirpado no se inició de manera inmediata. Esto provocó el desarrollo de un carcinoma infiltrante de toda la vejiga con carcinomatosis metastásica, por lo que el paciente falleció cuatro meses después.

En estos casos, es fundamental para determinar la responsabilidad del doctor demandado establecer si se realizó un seguimiento correcto de la enfermedad del paciente y si se vulneró la lex artis ad hoc al no haber ordenado la realización de las cistoscopias para llevar el control en la evolución del tumor que se diagnosticó al paciente.

El médico sostuvo que se realizaron controles trimestrales desde la intervención, mediante ecografías y citologías siendo todas normales. Por ello la cistoscopia no se realizó ante la falta de síntomas y la normalidad en las pruebas realizadas. El demandado manifestó que el informe de anatomía patológica del tumor extraído mostró que se trataba de un carcinoma de bajo grado citológico por lo que al ser un tumor único, superficial y papilar, de menos de un centímetro con bajo potencial maligno y estar extirpado de forma completa no exigía una cistoscopia a los tres o seis meses de la primera cirugía.

Para determinar si existió mala praxis, el informe pericial es esencial y en este caso existen dos informes totalmente contradictorios. Teniendo en cuenta que había que acreditar la negligencia en el seguimiento urológico, el juez manifestó que el informe de la parte demandante estaba emitido por un médico especialista en valoración del daño corporal y el del facultativo lo emitió un perito especialista en urología por lo que se dio prevalencia a este segundo informe.

El informe del demandado mostraba que el seguimiento fue correcto con la realización de siete ecografías y cuatro analíticas de orina, por lo que no haber realizado una cistoscopia no implicaba un actuación negligente por parte del facultativo. Además, la detección del segundo tumor se produjo con una prueba diferente a la controvertida cistoscopia.

Ante todos esos datos, el juez desestimó la demanda absolviendo al doctor demandado.


..Fuente: GacetaMédica

 

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