¿Deben revelarse casos de "infidelidades", ingesta de sustancias prohibidas...?

¿Se debe el médico al secreto cuando hay trastornos psicológicos?

Los recientes acontecimientos en Europa ponen en evidencia una de las bases principales de la profesión médica

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La relación médico-paciente está establecida sobre una confianza mutua y total, fundamentada en el respeto más absoluto por parte del médico, y se orienta principalmente a recuperar o mantener la salud del enfermo. Parte de ese respeto lo constituye la obligación de guardar silencio acerca de aquellas cosas que el paciente comunica al médico sobre su peculiar situación de salud.

Ahora bien, después de los últimos acontecimientos, ¿hasta dónde llega la responsabilidad del médico?, ¿cuándo puedo saltarme mi código deontológico? Existe la posibilidad de hacer un ingreso hospitalario involuntario, pero para ello hace falta un permiso judicial y además, es una medida muy restrictiva.

Si van a considerarnos a los médicos culpables por saltarnos el secreto profesional y vamos a tener la responsabilidad de discernir quien va a atreverse a realizar un atentado, necesitamos, al menos, que nos cambien el código deontológico. Necesitamos reglas claras para saber cuándo es necesario romper el secreto médico, y además necesitamos saber cómo debemos hacerlo y quien va a tener acceso a esos informes personales.

Si abrimos la mano de los secretos médicos, ¿debemos contarle a la pareja de un paciente que tenemos sospechas de que están produciéndose infidelidades?, ¿debemos contar a los padres que sus hijos (adultos o mayores de edad) tienen secuelas por tomar sustancias prohibidas? Si me piden secreto médico, que me expliquen “blanco sobre negro” cuando me lo tengo que saltar. Ya no me sirven las presiones de la sociedad, las autoridades sanitarias están tardando en defenderme.
..Dr. Elías Gilces

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