Las terapias anticuerpo-fármaco en el sarcoma de Ewing son positivas para la medicina de precisión

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Investigadores del Hospital Universitario Virgen del Rocío de Sevilla y del Instituto de Biomedicina de Sevilla (IBiS) en España, han desarrollado un estudio, publicado recientemente en la revista Clinical Cancer Research, en el que demuestran la eficacia de los medicamentos conjugados en el tratamiento del sarcoma de Ewing, una neoplasia maligna indiferenciada del tejido musculoesquelético. Se trata de una opción prometedora en el contexto de la medicina personalizada y supone un avance para afrontar el reto de los sarcomas, especialmente cuando son metastásicos.

Este equipo ha trabajado con la Endoglina (CD105), un marcador de células madre mesenquimales que permite conocer de antemano a qué pacientes beneficia este tratamiento

Los conjugados anticuerpo-fármaco representan una estrategia terapéutica innovadora con un interés creciente en la clínica. En concreto, este equipo ha trabajado con la Endoglina (CD105), un marcador de células madre mesenquimales que permite conocer de antemano a qué pacientes beneficia este tratamiento, al lograr una drástica reducción del tamaño del tumor.

Los investigadores han descrito que la endoglina se expresa de manera diferente según se trate de líneas celulares de sarcoma de Ewing, modelos de xenoinjertos derivados de pacientes y muestras de tumores. Por lo tanto, sirve como marcador predictivo de respuesta a los conjugados de fármacos anti-endoglina y representa un paso crucial en la selección de pacientes para esta terapia.

Los resultados justifican que la comunidad científico-médica utilice los conjugados de anticuerpo anti-endoglina como aplicación exitosa de la medicina de precisión en el sarcoma de Ewing.

Más de 70 neoplasias distintas

Entre los sarcomas se incluyen 74 tipos de neoplasias que pueden ser malignas o de malignidad intermedia, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). Se trata de lesiones localmente agresivas o que raramente llegan a metástasis, y que se sitúan o bien en hueso o bien en partes blandas (dermatofibrosarcoma protuberans o fibromatosis tipo desmoide, entre ellas).

En general, implican un reto para patólogos, radiólogos, especialistas en medicina nuclear y para los clínicos, especialmente cirujanos y oncólogos, ya que deben discriminar entre tejidos que podrían tener distinto pronóstico y diferente aproximación terapéutica. También deben confirmar diagnósticos de certeza en determinadas situaciones donde solo hay sospecha clínica, pero es crítico para un correcto tratamiento.

Los sarcomas plantean también otros desafíos, como su ubicuidad, dado que pueden aparecer en cualquier localización anatómica. Por ello, los cirujanos expertos deben estar familiarizados con las diferentes localizaciones. Otro de los problemas clínicos que se plantean con más frecuencia son las cirugías no planificadas que conllevan una mayor morbilidad.

…Redacción Central

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