El consumo de grasa total, saturada e insaturada, no se asoció con riesgo de infarto agudo de miocardio o mortalidad por enfermedad cardiovascular

Las enfermedades cardiovasculares están asociadas a un alto consumo de carbohidratos, según investigación de la UTE

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En un estudio realizado por investigadores del Centro de Investigación Biomédica (CENBIO) de la UTE y la Fundación Oftalmológica de Santander de Colombia (Foscal) demuestra que existe mayor riesgo de mortalidad al consumir alta ingesta de carbohidratos simples.

La investigación señala que fue realizada en base a varios meta-análisis y reportes del estudio PURE que afirman que el consumo de grasa total, saturada e insaturada, no se asoció con riesgo de infarto agudo de miocardio o mortalidad por enfermedad cardiovascular, sino que el excesivo consumo de carbohidratos simples sería el causante.

“La alta ingesta de carbohidratos fue la que se asoció con mayor riesgo de mortalidad total y cardiovascular, mientras que el consumo de grasa total o de sus deferentes tipos se asoció con menor mortalidad”, apunta el estudio.

El estudio evaluó el impacto de composición de la dieta en ciertos factores de riesgo en más de 135.000 personas de 18 países de ingresos económicos altos (PIA), medianos (PIM) y bajos (PIB) de cinco continentes, que fueron monitoreados durante siete años en promedio.

La UTE informa que Manuel Baldeón, director de Cenbio y coautor junto a Patricio López y Marco Fornasini de la UTE, así como Johana Otero y Paúl Camacho de la Foscal, manifiestan que estos resultados no quiere decir que las personas puedan consumir grasas de manera indiscriminada sino que parte de las recomendaciones de las guías de nutrición actuales deben ser reformuladas.

Los investigadores apuntan que una dieta saludable y variada sería la clave para reducir los riesgos de enfermedades cardiovasculares. Esta debería estar compuesta con una adecuada proporción de carbohidratos complejos ricos en fibra (50-55%), grasa saturada e insaturada (25-30%), proteína animal y vegetal entre 15-25%.

Según Manuel Baldeón,  100 gramos de leguminosas (un puñado aproximadamente), dos o tres veces por semana contribuiría a mejorar el estilo de vida y está asociado con una disminución del riesgo de desarrollar enfermedades crónicas no transmisibles. Además, recomienda que las personas deben tener dietas acorde a su peso, talla y actividad física.

La investigación concluye que deben establecerse políticas que promuevan la disponibilidad y acceso a estos nutrientes dentro de los programas de prevención primaria para disminuir la creciente prevalencia de enfermedades cardiometabólicas.

…Redacción

Conoce más sobre el estudio: http://www.scielo.org.co/pdf/cm/v49n2/es_1657-9534-cm-49-02-00175.pdf

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