El ministro del Interior, José Serrano, agradeció la solidaridad pero advirtió que los equipos de voluntarios y rescatistas están completamente cubiertos

La presencia excesiva de voluntarios en Manabí está complicando las labores de rescate

En Manabí ya hay desplegados 28 grupos con 2.000 miembros entre militares, policías, agentes del Cuerpo de Bomberos, Cruz Roja, forenses, médicos y equipos rescatistas locales

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La presencia de voluntarios y personas para ayudar a las víctimas en Pedernales aumenta cada día y llevan comida, agua, ropa y equipos de rescate para intentar sumarse a las labores de donación y extracción de los cuerpos que yacen en los escombros.

Ayer, 19 de abril del 2016, José Serrano, ministro del Interior, agradeció la solidaridad pero advirtió que los equipos de voluntarios y rescatistas están completamente cubiertos. El centro de mando principal que coordina la logística considera que esta “sumatoria de esfuerzos” llegó al límite. “No requerimos más, todo está bien coordinado”, comunicaron.

En Manabí ya hay desplegados 28 grupos con 2.000 miembros entre militares, policías, agentes del Cuerpo de Bomberos, Cruz Roja, forenses, médicos y equipos rescatistas locales, que se suman a los de Colombia y Chile.

Cabe destacar también la presencia de voluntarios independientes que llegan a Pedernales, aunque en algunos casos, según las autoridades, dificultan las tareas ya que se acercan a tomar fotos con sus celulares de las zonas destruidas, están cerca de los sitios de labores o pasan con vehículos particulares que congestionan aún más las calles donde se encuentran las maquinarias. Esto aumenta el riesgo de que los civiles que están en las zonas de búsqueda y rescate las personas entren en pánico, griten o compartan fotos delicadas en las redes, tal y como explica el rescatista Maycol Villareal. Además, la localización de víctimas genera un impacto psicológico y mental muy fuerte que amerita una preparación. “Hay casos en los que no se permite a los familiares para que no nos desconcentren”, comenta Villareal.

A pesar de esto, un funcionario del Ministerio de Inclusión Económica y Social (MIES) dice que no se deben criticar las buenas intenciones de los voluntarios ya que se trata de una emergencia que justifica cualquier ayuda, pero sí reconoce que la llegada de más personas podría desviar la prioridad para entregar los alimentos.

Por su parte, el secretario de la Administración Pública, Pedro Solines, indicó ayer que “las personas que acuden a estos lugares sin las debidas precauciones o autorizaciones, después de pocos días, podrían también convertirse en damnificados”, y añadió que: “Van a acudir, pese a los limitados recursos que tenemos, a pedir agua, a pedir alimentos, techo, ropa”.
..Susana Calvo

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