La Neuroética nueva disciplina de la investigación

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Dr. Edmundo Estévez, docente de la Universidad Central del Ecuador, ex miembro del Comité Internacional de Bioética (IBC) de la UNESCO (único ecuatoriano que perteneció a esta organización). Expone a InfoSanitaria sobre una disciplina nueva, cuyo origen data del año 2002 a la cual se le ha denominada Neuroética (neurociencias de la ética y ética de las neurociencias).

Yo siempre he trabajado desde el ámbito de la investigación científica, mi relación con la Bioética data de la creación del primer Centro de Investigación la Universidad Central del Ecuador, el Centro de Biomedicina”, señaló.

De esta forma empezó a investigar y formar parte de seminarios y actividades académicas relacionadas con la Bioética primero y luego con la Neuroética. Hace pocos días asistió en Francia al coloquio Neuroethics Networks patrocinado por el Instituto del Cerebro y de la Médula Espinal (IMC) en París. “La Neurótica emerge de la bioética y contribuye a la reflexión compleja en la dualidad mente cerebro en el escenario social e individual (neuropolítica, neuroeconomía, etc.). Representa un engranaje intrincado de aspectos científicos, filosóficos, sociales y políticos que surgen de la investigación básica y clínica propios de la modernidad de las ciencias médicas”, subrayó.

Explica que especialistas en el tema se reunieron para estudiar y analizar la Neuróetica para examinar las implicaciones éticas, biológicas y sociales de la investigación del cerebro. Por ello están desarrollando varios modelos para comprender mejor el cerebro humano con versiones miniaturizadas y simplificadas de tejido cerebral cultivadas a partir de células madre (organoides cerebrales).

Entre los modelos sustitutos para el estudio de los distintos aspectos relativos a al abordaje de las funciones mente-cerebro, se utilizan varios como los organoides cerebrales que se asemejan a regiones cerebrales, incluso se pueden combinar en ensambles de regiones cerebrales, lo cual permitirá estudiar la formación de circuitos neuronales, las interacciones celulares y sus respuestas fisiológicas inherentes.

Otro modelo implica la valoración clínica a partir de regiones específicas que han sufrido ciertos niveles de trauma o injuria. Y la tercera clase, implica el trasplante de células humanas, derivadas (in vitro) de células madre pluripotentes, en los cerebros animales como en los roedores.

Revela que los modelos experimentales pueden ayudar a encontrar nuevas respuestas a viejos problemas sobre enfermedades psiquiátricas y neurológicas que han permanecido ocultas por mucho tiempo. Señala que para garantizar la investigación, el éxito y aceptación del estudio, deben forjar un marco ético sólido, y siempre asumiendo con prudencia, modestia y límites, los logros iniciales de estos nuevos aportes de las neurociencias.

…Redacción

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