Según las últimas investigaciones, las enfermedades viajan a través del agua, en forma de bacterias marinas

La corriente de El Niño también arrastra enfermedades

El Niño es una especie de corredor biológico, que permite el desplazamiento de organismos marinos desde áreas lejanas, lo que podría convertirse en una fuente de nuevos patógenos en América

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Entre cada dos a siete años, el fenómeno El Niño ocurre cuando las aguas cálidas de la región central del océano Pacífico se expanden hacia el este, acercándose a las costas de Sudamérica. Su momento más álgido suele ser a finales de año, pero los efectos pueden sentirse hasta los 12 meses siguientes.

La Organización Meteorológica Mundial ha anunciado que el próximo podría ser el peor en más de 60 años y sentiremos sus efectos en todo el mundo. Las consecuencias van más allá de las sequías, océanos crecidos y altas temperaturas. Los problemas medioambientales también acarrean epidemias y enfermedades y, según las últimas investigaciones, éstas viajan a través del agua, en forma de bacterias marinas, lo que puede suponer un grave peligro para la población.

La revista científica Nature Microbiology ha publicado recientemente una investigación, en la que científicos británicos y estadounidenses determinaron que El Niño podría contribuir a la transmisión y propagación de enfermedades transmitidas por el agua, como el cólera, “con importantes consecuencias para la salud pública“.

Los resultados revelaron que la llegada de ciertas infecciones y enfermedades causadas por bacterias marinas coincidió, en el tiempo y en el espacio, con el fenómeno climatológico.

Lo importante de esta investigación es que descubrimos que El Niño trae aguas calientes a Perú, convirtiéndolo en un país tropical y provocando lluvias e inundaciones“, declaró Jaime Martínez-Urtaza, autor principal del estudio y profesor en la Universidad de Bath (Reino Unido). “El Niño provoca enfermedades de forma indirecta, creando condiciones para la reproducción de mosquitos que transmiten malaria, dengue y zika“, señaló.

Ecuador, Perú y Bolivia han sufrido serias epidemias de malaria después de fuertes lluvias causadas por El Niño en 1983. La Organización Mundial de la Salud advierte que en 1997 “las sequías que trajo El Niño a Malasia, Indonesia y Brasil agravaron los incendios forestales, y la inhalación del humo fue un problema de salud pública en esos países, causando problemas respiratorios en mucha gente“.

Pero no sólo eso, sino que los científicos ahora han descubierto que El Niño también transmite enfermedades “de forma directa, a través de bacterias que viajan en el mar. El Niño puede convertirse en un pasillo temporal comunicando Asia con América”, dijo Martínez-Urtaza, “las bacterias del género Vibrio pueden adherirse a organismos más grandes, como el zooplancton, para viajar a través de los océanos”.

Según Martínez-Urtaza, varios estudios han demostrado cómo los vibrios utilizan estos organismos como fuente de energía y, a través de este mecanismo, son capaces de portar enfermedades, impulsados por las corrientes oceánicas.

Para Craig Baker-Austinfrom, del Laboratorio del Centro para el Medio Ambiente, la Pesca y la Acuicultura de Weymouth (Reino Unido), y coautor del estudio, El Niño es una especie de “corredor biológico, que permite el desplazamiento de organismos marinos desde áreas lejanas, lo que podría convertirse en una fuente de nuevos patógenos en América, con serias implicaciones en cuanto a la propagación y el control de la enfermedad“.

Martínez-Urtaza apunta que la solución más inmediata pasa por mantener el nivel de alerta e invertir más en investigación para evaluar el impacto de esas bacterias y detectar variantes, ya que el impacto a nivel biológico podría ser enorme.
..Susana Calvo

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