Datos disponibles de América Latina y el Caribe en relación al hambre y la malnutrición no son positivos, según informe de Naciones Unidas

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Informe sobre el Panorama de la Seguridad Alimentaria y Nutricional 2018, el hambre, la desnutrición, la carencia de micronutrientes el sobrepeso y la obesidad afectan más a las personas de menores ingresos, a las mujeres indígenas, a los afro-descendientes y a las familias rurales de América Latina y el Caribe.

El informe desarrollado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), la Organización Panamericana de la Salud / Organización Mundial de la Salud (OPS/OMS), el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) y el Programa Mundial de Alimentos (WFP), señala que cada año se suman 3,6 millones de personas obesas a la región, mientras que el hambre aumentó en tres países desde 2014.

“Aunque la desnutrición persiste en la región, en particular en poblaciones vulnerables, también se suma la obesidad y el sobrepeso que afectan de manera particular a esos grupos. Es necesario un enfoque multisectorial, que va desde asegurar el acceso alimentos balanceados y saludables hasta abordar otros factores sociales que también impactan sobre estas formas de malnutrición, como el acceso a la educación, el agua y saneamiento y los servicios de salud”, manifestó Carissa F. Etienne, directora de la OPS.

Es necesario un enfoque multisectorial, que va desde asegurar el acceso alimentos balanceados y saludables hasta abordar otros factores sociales

Personas con hambre

A partir del 2014, Argentina, Bolivia, Venezuela incrementaron el número de personas subalimentadas. El mayor número lo registra Venezuela: 600 mil personas más sólo entre 2014-2016 y 2015-2017.

Por otra parte, once países mantienen sin cambios su cantidad de personas subalimentadas: Ecuador, Chile, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Jamaica, Nicaragua, Panamá, Paraguay y Perú. Por su lado, Brasil, Cuba y Uruguay son los tres países de la región con porcentajes de hambre inferiores al 2,5 % de su población.

Desigualdad económica y social

Según el Panorama, las desigualdades sociales y económicas se ven también en la nutrición infantil. La desnutrición crónica infantil es mayor en la población indígena.

En Ecuador, el 42% de los niños y niñas indígenas vivía con desnutrición crónica comparado con el 25% del promedio nacional (2012).

Los niños de las zonas rurales también tienen peores indicadores que los que viven en las zonas urbanas. En Belice, Guatemala, Haití, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Perú, y Surinam las tasas de desnutrición crónica infantil en las zonas rurales superan en más de 50 % las tasas observadas en las áreas urbanas.

Mujeres sufren inseguridad alimentaria.

El informe menciona que 19 millones de mujeres sufren inseguridad alimentaria severa, con comparación de los hombres. Pero la desigualdad que afecta a las mujeres no sólo se ve en términos de género: la anemia en mujeres en edad fértil, por ejemplo, afecta en mayor medida a las mujeres de menos recursos.

Aquí podrás encontrar el informe Panorama de la Seguridad Alimentaria y Nutricional 2018: https://bit.ly/2SWk3jF

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