"La salud es un derecho humano fundamental y no un bien de consumo"

CONFEMEL no acepta los Tratados de Libre Comercio que incluyan elementos vinculados a la salud

También rechaza la migración médica dirigida por los gobiernos, la utilización de recursos humanos en salud como capital político y advierte de la creciente judicialización de la medicina a nivel mundial

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La Confederación Médica Latinoamericana y del Caribe (CONFEMEL) ha presentado una Declaración tras su XVIII Asamblea General en Santiago de Chile en la que declara su “rechazo rotundo” a los Tratados de Libre Comercio que incluyan elementos vinculados a la salud. Para los integrantes de dicha Confederación, entre los que se encuentran España y Portugal, “la salud es un derecho humano fundamental y no un bien de consumo“.

En el encuentro, que contó con la presencia de las organizaciones de Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Costa Rica, Colombia, Ecuador, España, Honduras, México, Panamá, Paraguay, Perú, Portugal, Uruguay y Venezuela, se analizó y discutió sobre una serie de temas relacionados con procesos fundamentales de la actualidad de los colectivos médicos tanto a nivel nacional como mundial, como el quehacer médico diario, al aseguramiento profesional, la ética médica, la colegiación obligatoria y los Sistemas de Salud.

CONFEMEL advirtió, según consta en la Declaración de Santiago, de la creciente judicialización de la Medicina en todos los países, por lo cual insta a poner en marcha diferentes estrategias para frenarla. Asimismo, mostró su rechazo ante las pésimas condiciones de trabajo médico que atentan contra la continuidad laboral y obligan a la migración. Considera fundamental la estabilidad laboral y condena enérgicamente los contratos temporales, ya que coartan la libertad del médico, privándole de derechos laborales y sociales.

La Confederación también rechaza la migración médica dirigida por gobiernos, al margen de los requisitos exigidos para el ejercicio de la medicina en cada uno de los países, y la utilización de recursos humanos en salud como capital político, así como la formación de médicos en instituciones no calificadas. Sin embrago, sí consideran que las migraciones medicas podrían resultar positivas cuando “éstas se den en el marco regulatorio adecuado respetando la normativa de cada país“.

En la Declaración se destaca, por otra parte, la importancia de la carrera profesional y de la formación de profesionales especialistas, ya que en muchos lugares su ausencia pone en riesgo el funcionamiento mismo del sistema de salud.

Por último, los países miembros se lamentan del nivel de belicosidad con el que se está conviviendo a nivel internacional y abogan por una resolución pacífica y diplomática de los conflictos, “para poder así vivir en un mundo en paz“.
..Susana Calvo

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