Este estudio demuestra que una alimentación enriquecida con aceite de pescado es la que mejor previene el aumento del colesterol en sangre

La acción neuroprotectora de los ácidos grasos omega 3 EPA y DHA se debe a su combinación

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Investigadores del grupo Química de Biomoléculas y Procesos Alimentarios de la Universidad de Almería (España), constataron que la acción conjunta de dos tipos de ácidos grasos omega 3 es lo que los hace beneficiosos para la salud. Los científicos han evaluado en ratas el efecto individual de cada uno de ellos, obtenidos por separado a partir de dos especies de microalgas, y los resultados confirman que su capacidad preventiva ante ciertas enfermedades se debe a la acción conjunta de ambos.

Este estudio, publicado en la revista “Nutrition & Metabolism”, demuestra que una alimentación enriquecida con aceite de pescado es la que mejor previene el aumento del colesterol en sangre, en virtud de la combinación de diversos tipos ácidos grasos poliinsaturados, conocidos como omega 3.

Concretamente, los compuestos analizados han sido EPA y DHA, considerados esenciales porque el organismo los necesita para funcionar correctamente y no es capaz de producirlos por sí mismo en cantidades adecuadas. Los ensayos realizados han incluido una comparativa en ratas con distinto tipo de alimentación.

El científico José Luis Guil, de la Universidad de Almería, explicó que “el grupo al que se suministró grasas saturadas manifestó más problemas de desarrollo y respuesta que los demás. Pero lo más significativo es que ha quedado demostrado que el beneficio real no está en la acción individual de cada ácido graso por separado, sino en su combinación, presentes de manera natural en el pescado”.

La motivación de las investigaciones estaba dirigida al estudio de alternativas eficaces en la obtención de ácidos omega 3, muy demandados actualmente por las industrias alimentaria, farmacéutica y cosmética por sus múltiples beneficios para la salud. La sobreexplotación de peces, ricos en este tipo de grasa, ha hecho que las microalgas se consideren una posible fuente alternativa para la obtención de este compuesto.

“De ahí que sea necesario encontrar aquéllas que pudieran resultar un sustituto eficaz y que aporte los mismos beneficios que los ya conocidos en el pescado”, añadió el científico.

Los trabajos pretendían comprobar el efecto beneficioso que el ácido eicosapentaenoico (EPA) y el ácido docosahexaenoico (DHA), dos tipos de omega 3, tienen sobre el organismo de forma independiente. Por un lado, un grupo de ratas se alimentó con grasas saturadas, otro con pienso enriquecido sólo con EPA procedente del alga Nannochloropsis, un tercero con DHA, obtenido del alga Schizochytrium y un último con ambos, combinados naturalmente en el aceite de hígado de bacalao.

Tras diez semanas con esta alimentación, los expertos realizaron el llamado Swimming Test, que consiste en la observación de las respuestas que ofrecen los animales al someterlos a una prueba de comportamiento en el agua. Mientras que las ratas alimentadas con grasas saturadas cesaban antes en su esfuerzo por nadar, las que se habían nutrido de pescado se mantenían a flote mucho más tiempo y con un patrón de conducta característico. Además, su capacidad de aprendizaje y de memoria estaba más desarrollada.

En el examen histológico posterior, en el que se analizaron los órganos y tejidos a nivel estructural y funcional, los investigadores confirmaron que las concentraciones de dopamina, endorfina y serotonina en estos últimos animales era mayor. Estos compuestos son producidos en el organismo, actúan como neurotransmisores y son responsables de los estados de ánimo, lo que confirma la mayor motivación en el test observada en el grupo de ratas que recibieron un suplemento de aceite de pescado. Sin embargo, las que resistían menos tiempo presentaban unos niveles de estos compuestos similares a los afectados por depresión severa.

Al mismo tiempo, los marcadores de funcionalidad cardiovascular de las ratas que consumieron aceite de pescado fue superior a las de los grupos alimentados con microalgas, y tenían una diferencia significativa con las que siguieron una dieta rica en grasas saturadas, lo que también determina el beneficio del aceite de pescado sobre las algas.

Los expertos continúan sus investigaciones en microalgas, para determinar el balance adecuado de los ácidos grasos estudiados. Se pretende encontrar especies idóneas que contengan EPA y DHA en cantidades bien equilibradas, de modo que puedan convertirse en una alternativa eficaz al aceite de pescado.
..Diego Armando M

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